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Vuela la paloma, hay gol en San Mamés

Año 1946, ni rastro de Intentet y con un sistema de radio y televisión de lo más primitivo. Mantenerse informado de la actualidad inmediata deportiva resultaba una Odisea en cualquier lugar del mundo, excepto en Bilbao. Todo gracias a sus míticas palomas mensajeras.

Fuente: conocebilbaoconesme.es

En la década de los cuarenta el Athletic Club vivió de sus mejores años, con tres Copas del Rey y una liga vencidas gracias a una de las mejores generaciones de futbolistas que jamás vio el viejo San Mames, la mítica delantera formada por Rafael Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza. Fueron años de alegría en la villa vizcaína. El fútbol, más concretamente el Athletic, ya se había convertido prácticamente en una religión, y sus partidos cada vez tenían mayor seguimiento entre sus habitantes. Sin embargo, los atrasos en los medios de comunicación hacían que estar informado de lo que sucedía fuese muy complicado si no se asistía al mismo campo.

Fuente: eldesmarque.com
Debido a esto, un vendedor de lotería de la época de nombre Remigio López (más conocido como “el Morito”) tuvo la genial idea de utilizarpalomas mensajeras como medio de comunicación para mantener informado a los enfermos de Santa Marina. En este sanatorio, situado a las afueras de Bilbao, en el monte Avril, se encontraban ingresados un gran número de aficionados rojiblancos, la mayoría a consecuencia de la tan dañina tuberculosis por aquellos tiempos. 

El mecanismo era el siguiente: las palomas eran trasladadas a La Catedral el mismo día de partido en cajones rojiblancos de madera ventilados, para que pudiesen respirar, y cada vez que había un gol una de ellas era liberada al sanatorio. Entrando en detalles, cuenta la leyenda que si el gol era del Athletic, la paloma liberada era blanca. En caso contrario, negra. 
Fuente: todocoleccion.es
Fuente: Twitter (@athletictxistu)
El proyecto se puso en marcha por primera vez en la temporada 1946/47. Con el tiempo, este fue perfeccionándose a través de anillas. Estas eran atadas a una de las patas de los animales junto a un papel en el que los enfermos eran informados acerca del resultado inmediato y del goleador.
Fuente: Athletic-club.eus
Como anécdota, cabe destacar que no era nada fácil calcular el número de aves que se necesitaban debido a la capacidad goleadora del equipo rojiblanco. Ejemplo de ello, se vio el 18 de mayo de 1947 cuando, en una eliminatoria copera ante el Celta de Vigo, Gaínza soltó un total de ocho palomas dirección Santa Marina. Aquel partido terminó con 12-1 para los bilbaínos.
Autor: Miquel Quintana Iglesias

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