Tras un comienzo sencillamente espectacular, la Real vuelve a los puestos nobles de la clasificación. Y lo mejor de todo, brilla.

El fútbol en su máxima expresión

No se puede vivir del pasado. Tampoco se puede vivir por ni para el futuro. ¿Tan difícil es centrarse en el presente? En este caso, a la Real Sociedad de Imanol Alguacil se le podría aplicar la popular frase procedente del latín «Carpe Diem», algo parecido a «Aprovecha el momento». Sí, un momento dulce para el conjunto vasco que goza de una magnífica racha que buscará aumentar en un campo siempre complicado como lo es el Ramón Sánchez Pizjuan.

Mikel Oyarzabal celebrando su primer gol. Fuente: Real Sociedad

A pesar de visitar uno de los feudos históricamente más difíciles del territorio español, al cuadro txuriurdin no le faltan razones ni argumentos para poder permitirse soñar con mantenerse en el segundo puesto de la clasificación, ya que el juego y sobretodo el hambre mostrado ante el Deportivo Alavés, hacen pensar que esta puede ser una gran campaña para la Real Sociedad.

Sin embargo, esto no ha hecho más que empezar. A falta de 32 jornadas, la Real se muestra como uno de los clubes que más ha evolucionado en un corto periodo de tiempo, y que está dispuesto a dar guerra a los gigantes. Claro ejemplo está en este inicio de temporada, que ha está rozando la perfección.

Todo para triunfar

Jugadores de la Real Sociedad celebrando uno de los goles ante el Alavés. Fuente: Mundo Deportivo

Ahora que el balón ya ha echado a rodar, y ahora que cada equipo va reforzando su propia identidad, parece que la Real Sociedad, comandada por el técnico oriotarra Alguacil, se ha saltado algunos pasos en este proceso de adaptación. La convicción que ha mostrado durante estas jornadas, y la solvencia con la que ha llevado a cabo su idea de juego y su «plan» resaltan el trabajo excepcional de cada uno de los integrantes de la plantilla.

Los líderes ejemplares son personas con convicción, compromiso, resolución y pasión.

El proyecto formado en gran parte por Jokin Aperribay y Roberto Olabe es cuanto menos ambicioso. Con la referencia de Mikel Oyarzabal como imagen del club y del escudo, acompañado de un Martín Ødegaard que brilla con luz propia, y confeccionando la plantilla con jugadores de casa y fichajes importantes, forman la estructura perfecta. Decir que la Real no lo tiene todo para triunfar en estos momentos sería un error.

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