La Real Sociedad de Imanol salió derrotada del Sánchez Pizjuán y sigue sumergida en un mar de dudas

Tanto Lopetegui como Alguacil mostraron un gran respeto mutuo antes del encuentro, lo que hacía prever un partido de alto nivel. Dos equipos ordenados que conocerían las debilidades del rival y tratarían de no errar en zonas comprometidas. Queda claro, una vez más, que el fútbol no entiende de guiones prescritos. Mientras que ambos conjuntos multiplicaban las opciones del rival con errores groseros en defensa, el partido fue cayendo poco a poco del lado del cuadro hispalense. Los de Nervión golpearon con acierto tres veces, gracias a un En-Nesiry inspirado, para noquear a una Real incapaz de voltear el marcador por tercera vez.

A primera vista, el resultado final puede parecer un simple cúmulo de errores individuales que acabaron condenando a los de Imanol. Sin embargo, el problema que vienen arrastrando los donostiarras viene de lejos, ya que son 12 los encuentros que se le han atragantando en estos últimos meses. Una cifra desorbitada teniendo en cuenta la fiabilidad que llegó a adquirir el equipo cuando sumó seis victorias consecutivas, manteniendo el liderazgo de la Liga Santander durante más de un mes. La situación a día de hoy es totalmente distinta.

Dicen que todo lo que sube, baja. Bien, la Real Sociedad es testigo de este bajón, no tanto futbolístico, sino competitivo. Porque la idea sigue siendo clara. No es un fallo de concepto, aunque haya partidos en los que el planteamiento sea mejorable. Son errores puntuales, un cúmulo de desaciertos que acaban haciendo imposible sumar de tres, más si cabe enfrentándose a rivales como Sevilla o Atlético. Lo más probable es que en estos momentos el técnico de Orio se pregunte dónde reside realmente la base del problema: en la planificación, en el planteamiento, en la dirección de campo, o como en el día de ayer, en la concentración.

Son varios los aspectos en los que puede encontrar más de un quebradero de cabeza. Comenzando por las lesiones; es difícil afrontar tantas competiciones si al mínimo contratiempo hay 4-5 jugadores que se caen de la lista. Evidentemente, el ejemplo de David Silva es el más significativo. Lo que comenzó siendo algo leve, lleva apartando al canario un mes y medio largo.

Esto nos lleva al segundo problema: las lesiones y la carga de partidos fuerzan a Alguacil a cambiar el esquema cuando menos lo desea. Que Igor Zubeldia actúe como lateral es una evidente muestra de que los planes de Imanol a veces no se pueden llevar a cabo. La improvisación a la que está sometida la Real hace que pueda saltar al campo con una defensa muy poco habitual, como sucedió en Sevilla. A consecuencia, tres goles encajados en tres jugadas totalmente evitables.

Con la Supercopa de España en el horizonte, la mala racha de resultados no invita al positivismo en tierras vascas. Sin embargo, la Real Sociedad no tiene por qué demostrar nada a estas alturas, ya que es bien sabido el potencial que posee el equipo. Algo que tampoco debe dejar de lado el mal momento que atraviesa el equipo, pero que siempre es un ápice más de confianza a la hora de encarar un reto de semejantes dimensiones.

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