El cabezón tuvo un breve paso por Logroñés y Real Madrid años después de tocar el cielo en México ’86 con Argentina

Al igual que lo hicieron muchos de su generación siguiendo la nueva tendencia, Oscar Ruggeri decidió probar suerte en Europa, con el objetivo de apuntalar una trayectoria de lo más envidiable para cualquier futbolista de su país. No en vano, el conocido como Cabezón contaba con un currículum tan prestigioso como variopinto. A pesar de su relativamente corta edad, había vivido desde cambiar La Bombonera por El Monumental hasta salir campeón del mundo por partida doble en un solo año, primero con Argentina a nivel de selecciones y después con River Plate. En este caso, fue el CD Logroñés quien le abrió las puertas del viejo continente. Lo hizo en el ecuador del año 1988, de cara a la nueva temporada del campeonato liguero español.

Del Monumental a Las Gaunas

Una decisión un tanto peculiar. A la edad de 26 años, el campeón del mundo tanto a nivel de selecciones como a nivel de clubes había decidido cambiar la camiseta del millonario por la del humilde equipo riojano. Sin embargo, hace un par de años, el propio Ruggeri reconoció, para sorpresa del público de su país, que donde más disfrutó a nivel de clubes a lo largo de sus 17 años como futbolista profesional fue en Las Gaunas. Tal y como relató el de Corral de Bustos, en Logroño encontró un lugar pequeño pero en el que disfrutar dentro y fuera de la cancha, sin la presión de tener que ganar cada partido.

Este contexto posiblemente le llevó a firmar una de sus mejores temporadas como profesional. En sus 34 partidos, en los que anotó un gol, el central argentino brilló con luz propia gracias a sus grandes actuaciones, las cuales ayudaron en gran parte a que el club riojano firmase una más que aceptable temporada, quedando en la mitad de tabla. Hecho que le llevó a estar expuesto nuevamente a los grandes, pero esta vez, de Europa. Finalmente, fue Toshack quien consiguió reclutar al argentino para la plantilla del Real Madrid. Un acuerdo que se cerró rápidamente tras llegar a un acuerdo con el propio jugador el propio presidente del Real Madrid, Ramón Mendoza.

Ruggeri y la Quinta del buitre

En el conjunto blanco, fue una de las piezas más habituales del once inicial que ganó la Liga de la temporada 1989/1990. La quinta consecutiva para aquellos que formaron la legendaria Quinta del buitre, coincidiendo con Butragueño, Hugo Sánchez o Míchel, entre otros. Sin embargo, el Cabezón no terminó de encontrar su lugar dentro del aura madridista. El pasional zaguero argentino no terminó de entender la manera de celebrar las gestas de un vestuario acostumbrado a dominar en el panorama nacional.

Tras volver del Mundial de 1990, donde fue subcampeón con la albiceleste, el propio entrenador galés le comunicó que, a consecuencia de su idea de traer nuevos jugadores, no iba a contar con él para la próxima temporada, por lo que debería encontrar un nuevo equipo. Ruggeri entendió la decisión deportiva, siempre y cuando el club le pagase los tres años de contrato restantes que le vinculaban con la entidad. Este fleco económico enquistó el proceso. Incluso el propio jugador que, a modo de protesta o provocación, llegó a aparecer en los entrenamientos del conjunto blanco. Eso sí, no precisamente para entrenar. Ciertamente, nunca llegó a entender la decisión, ya que él se encontraba motivado de cara al que era su segundo año tras un primero de adaptación en el que cumplió bastante bien.

Argentina, México y Argentina, con trasbordo en Jaén

Finalmente, acabó recalando nuevamente en la liga de su país, esta vez en el Vélez Sársfield, donde permaneció dos temporadas antes de regresar a Europa de la mano del Ancona italiano. Un año más tarde, fichó por el América, donde coincidió nuevamente con Hugo Sánchez. Luego de la aventura mexicana, volvió a experimentar una nueva aventura en España. Esta vez en Segunda B, de la mano del Real Jaén. Luego de un efímero paso de media campaña por la ciudad jiennense, volvió a su Argentina para vestir los colores de San Lorenzo durante las siguientes cuatro temporadas.

Para terminar, acabó recalando en el año 1997 en el CA Lanús, donde dio por concluida su carrera futbolística con 35 años. Se cerraba así una más que envidiable trayectoria, con un palmarés de tres ligas argentinas (Boca Juniors, River Plate y San Lorenzo), una liga española, una Copa Libertadores y una Intercontinental con River, una Copa de Campeones de la CONCACAF, dos Copa Américas, una Copa Confederaciones y un Mundial. Además, fue reconocido como el futbolista argentino y sudamericano del año en 1991. Casi nada.

Sin lugar a dudas, hablar de Oscar Alfredo Ruggeri es hacerlo de un ganador por naturaleza. Un tipo que conquistó el corazón de Argentina, convirtiéndose en el escudero perfecto de Diego Armando Maradona. Un discípulo incondicional del bilardismo que volvió a colocar en el mapa a Argentina, y que tenemos la suerte de poder decir que jugó en nuestra liga.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here