Lejos de la pelea por el título, con muchas bajas y dando la sensación de mucha fragilidad, el Liverpool está experimentando un bajón

Actualmente fuera de puestos de acceso a Europa, el Liverpool está experimentando un bajón de juego y resultados. La derrota por 3-1 ante el Leicester City, sumado a los resultados de sus rivales directos, le sitúan actualmente como el sexto clasificado de la Premier League, a 2 puntos de West Ham y Chelsea, que ocupan quinto y cuarto lugar que dan acceso a Europa League y Champions League respectivamente. Respecto al campeonato, los Reds están a 13 puntos del Manchester City, que tiene un partido menos. Esta crisis, que puede acentuarse con el partido de Champions ante el RB Leipzig, tiene muchas vertientes.

Hay quienes atribuyen los problemas del Liverpool a Jürgen Klopp. El preparador alemán, que pasa por un momento personal delicado, está siendo objeto de críticas desde muchos lugares, menos de su propia afición. Y es que si hay alguien que no puede estar en el ojo del huracán es él. Fuera de valorar cómo ha sido el estandarte de la transformación del Liverpool estos años, es que no se le puede pedir más esta temporada.

A cada problema, ha encontrado una solución factible. Y a cada solución que se convertía en problema, encontraba un nuevo remedio. Supo ver el bajón de algunos jugadores ofensivos, y dio importancia a Diogo Jota. Sabía que los rivales habían aprendido a jugarle, y trajo a un jugador diferente como Thiago Alcántara. En definitiva, ha hecho todo lo que estaba en su mano.

Jürgen Klopp atraviesa un momento complicado. Fuente: Liverpool (Twitter)

Las lesiones, el gran problema

Probablemente todos lo conocen, pero el gran problema del Liverpool esta temporada han sido y están siendo las lesiones. Ya sea por la mala preparación física proveniente del fútbol de la pandemia; bien por un mal trabajo de los preparadores físicos; bien por mala suerte; es innegable ver que hay algo raro este año en Anfield. Muchos jugadores han pasado lesiones, pero si hay una zona afectada es la defensa.

Los tres centrales referencia se lesionaron de larga duración, y probablemente no les veamos esta temporada. Joe Gómez vio afectado su tendón rotuliano, y no volverá hasta julio, al igual que un Matip que ha tenido problemas en el tobillo. El único que tiene alguna posibilidad de volver es Virgil van Dijk, emperador de la defensa de Merseyside, que se rompió el ligamento cruzado. Forzando, podríamos verle a final de temporada, aunque es algo poco probable.

Van Dijk en su recuperación. Fuente: Virgil Van Dijk (Twitter)

Ante todo esto, Klopp improvisó con Fabinho como central. Pero es que el brasileño ha tenido una lesión muscular y se desconoce su fecha de vuelta. Por lo que actualmente estamos viendo a Henderson como central, acompañado bien por los jóvenes Williams o Phillips, o por el nuevo fichaje Ozan Kabak. Porque Ben Davies, llegado en invierno desde el Preston, no ha podido debutar por problemas musculares.

A estas lesiones en el apartado defensivo se suman Naby Keita, que ha sufrido una lesión en el tobillo, y Diogo Jota. El portugués, que se asentó como pieza fundamental, se lesionó de la rodilla y ha estado alejado de los terrenos de juego bastante tiempo, aunque podríamos verle reaparecer en breve. Y su vuelta puede suponer un plus importante para que el conjunto inglés vuelva a rendir a gran nivel, sobretodo arriba.

Diogo Jota fue clave hasta su lesión. Fuente: Liverpool (Twitter)

La metralleta se vuelve revólver

Y es que la vuelta de Diogo Jota tiene que suponer una mejoría arriba. Porque uno de los problemas del Liverpool es que sigue teniendo esos tramos donde es una apisonadora, pero ya no golea. Y eso, sumado a los problemas defensivos de los que hablaremos más adelante, hace que le sea difícil ganar sobradamente. El portugués, en 19 partidos, llevaba 9 goles, varios de ellos claves para ganar los partidos.

Porque de la MFS ninguno está especialmente fino. Mohamed Salah es el máximo goleador del equipo, con 23 goles. 17 de ellos en Premier, que le hacen ser el máximo goleador de la competición. Pero que estas cifras no engañen: Salah atraviesa un momento bastante inestable. No es ese jugador eléctrico y desequilibrante de antes, a pesar de que sigue con su olfato goleador intacto. Pero de los 3 de arriba, es el más consistente.

Salah lleva 17 goles en Premier League. Fuente: Liverpool (Twitter)

Firmino podríamos decir que sigue siendo ese jugador de momentos brillantes, pero muy irregular. Más aún que en temporadas anteriores. Pero su bajón probablemente se deba al general del equipo, y sobretodo de sus socios arriba. 6 goles y 7 asistencias entre todas las competiciones para el delantero brasileño. Pero sin dudas, el que peor está es Sadio Mané. Pese a sus 10 goles y 5 asistencias, el senegalés no es ese jugador incansable, rápido y certero de temporadas anteriores.

Le vemos desconectado y errático en muchas ocasiones, sobretodo en momentos donde debe imponerse por su calidad y físico en el uno para uno. No termina de volver a esa versión que trabajaba en la sombra y que probablemente era el 40% del trabajo de presión de los de Klopp. Y seguro que su bajón es parte importante del mal momento del Liverpool.

Problemas defensivos

Ante la plaga de lesiones atrás, Klopp se ha visto con la ardua tarea de improvisar. Y cuando Fabinho estaba siendo el mejor del equipo como defensa central, se lesiona. Y vuelta a empezar para Klopp. El preparador alemán apostó por Henderson como central, y lo acompañó de los jóvenes canteranos como Rhys Williams o Nathaniel Phillips, que han cumplido, sobretodo el primero, pero no son todavía jugadores para competir al nivel de exigencia del actual Liverpool. Por ello, se han reforzado en el mercado invernal. Ben Davies no ha podido debutar todavía, y Ozan Kabak tuvo problemas el otro día ante el Leicester. El turco ha recibido críticas, pero es normal que en tu primer partido en un sistema y competición nuevo tengas fallos.

La defensa, en el punto de mira. Fuente: Ozan Kabak (Twitter)

A esta inestabilidad de los centrales, sumamos que Trent Alexander-Arnold ha atravesado un mal momento. Es cierto que lleva algunos partidos volviendo a ser diferencial en transición y ofensivamente, pero cada día se ve más claro que van Dijk le suplía sus carencias atrás. Y ante el bajón de toda la defensa, Alisson se ha visto superado. Porque las malas dinámicas se contagian, y aunque sea uno de los mejores porteros del mundo, el brasileño está teniendo fallos impropios de su nivel. Por lo que, si sumamos todo, vemos cómo el Liverpool tiene problemas atrás que difícilmente se sanarán esta temporada.

¿Cuál es el objetivo real esta temporada?

Por todo lo contado, y lo que se está viendo en Inglaterra, muchos hablan de cambio de ciclo. Pero nada más allá de la realidad. Este año en Anfield debe ser de transición, salvar los muebles y a pensar en la siguiente temporada. Clasificar a la Champions debe ser el principal objetivo del equipo, porque la competencia será durísima. Avanzar en la máxima competición continental puede ser un aliciente, pero si hay que centrarse en algo, debe ser en la Premier y conseguir esa cuarta plaza como mínimo.

En definitiva, el equipo de Klopp atraviesa una mala dinámica por factores externos, que han derivado en problemas internos en el Liverpool. Salvar la temporada entrando a Champions debe ser el objetivo primordial, para seguir con el proyecto en la próxima temporada. Porque no hay que olvidar que un Liverpool en horas bajas, sin referentes como van Dijk, y con la pólvora bastante seca, está en octavos de Champions, peleando puestos europeos, y sigue teniendo al máximo goleador de la Premier League actualmente. Creamos en los Reds, que para algo Klopp ha trabajado estos años.

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