La exhibición de Kylian Mbappé anoche en el Camp Nou cautivó los corazones madridistas, y muchos ya piden su fichaje

Ya no hay dudas, por si quedaba alguna. Ya no hay dudas de en qué botas reside el futuro de un Real Madrid sin estrella, sin bandera. Hasta ahora los de Chamartín han tenido siempre una referencia espiritual, una insignia que hace temblar al rival en cada partido. Uno de esos jugadores que con sólo cantar su nombre en la alineación ya se sabe que ocurrirán cosas. Desde Di Stéfano hasta Cristiano Ronaldo, pasando por Gento, Puskas, Butragueño, Raúl o Ronaldo, la elástica blanca siempre ha estado bien representada. Hasta ahora. 

El nuevo Bernabéu pide a gritos una revolución. Un cambio de generación, de ciclo, al igual que el propio escenario, para combatir de nuevo en los más altos niveles competitivos. Esos niveles que desde la marcha de un ‘bicho’ dejaron de jugarse en Madrid. Después del puñetazo en la mesa que un joven galo dio anoche en Barcelona el futuro se aclara y un nombre sobresale de entre la penumbra para iluminar y volver a blanquear el futuro. No podía ser otro más que Kylian Mbappé

Que el Real Madrid lleva detrás de él desde su estelar irrupción no es un secreto, y que sus caminos están destinados a encontrarse tampoco. La boda entre uno de los llamados a ocupar el trono del fútbol mundial y el mejor club del siglo XX es solo cuestión de tiempo. Solo falta la entrega de anillos para por fin vestir de blanco a un hombre que suspira por subirse al altar del templo en el que siempre soñó jugar. 

Un aviso a futuro

Ayer Mbappé no se reivindicó. Tan solo salió a hacer de las suyas, como campeón del mundo que es y como futuro número uno del mundo que es. Demostró el jugador que es y será en la noche más especial de su carrera, la que lo bautizó. Anoche lo que hizo fue mandar un mensaje a largo plazo, algo así como “esto acaba de empezar”. Heló a un Camp Nou vacío, sin capacidad de reacción de un público que probablemente habría empujado a los suyos a evitar una humillación tan mayúscula. Aunque esa ausencia de gente en la grada también pudo evitar un efecto trágico mayor. De todos modos, ayer, cuando la Champions League volvió a erizarnos los pelos, Mbappé dejó un recado a la afición que tendrá que sufrirlo por los próximos 10 años. 

Su hat-trick recordó tiempos mejores. Tiempos en los que futbolistas revolucionarios para el madridismo silenciaron el feudo del eterno rival con goles, partidazos o tan solo gestos. Véanse los continuos golpes en la mesa de Cristiano o el dedo en la boca de Raúl para mandar callar a los de las butacas. Anoche el francés emuló todo aquello, llevándolo a un nivel superior y prolongando un calvario en el continente para un Barça que sigue sin encontrarse. Y sí, vestido de blanco. Con un gol de ratón de área, otro de oportunista y un último de ‘megacrack’, Mbappé firmó su carta de presentación para los tiempos venideros de los ‘Clásicos’.

Sus tres goles le permitieron entrar en la historia, siendo el primer futbolista en marcar en Barcelona un hat-trick en competición europea. Para colmo, su primer hat-trick en Champions. Con 22 años, y gracias a una exhibición de absoluta superioridad, Mbappé se robó anoche el corazón de toda una afición que ya tiene a sus pies. Solo falta que Florentino haga realidad el sueño de afición, club y jugador. 

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