Michael Laudrup es una de las figuras más importantes para entender el éxito de la filosofía de Johan Cruyff en el FC Barcelona

Todos sabemos de la importancia que ha tenido Johan Cruyff y su filosofía de juego en los éxitos de la historia reciente del Barça. Sin embargo, para entender a qué se debió este éxito, podríamos centrarnos en muchos aspectos. Podríamos hablar del sistema de juego (aquel marcado 3-4-3), del estilo (el ya conocido tiki-taka que tanto ha caracterizado al equipo azulgrana estos últimos años) o de muchos otros factores. Sin embargo, hoy vamos a centrarnos en lo que para muchos, es la figura esencial de ese Barça de inicios de los años 90: Michael Laudrup.

Antes de hablar de su importancia en el equipo, toca tratar cómo se produjo el fichaje del danés por el Barça. El primer año de Cruyff como entrenador del Barça, el máximo número de extranjeros por equipo eran dos. El técnico holandés demandaba un central (Aloíso), y un delantero con capacidad de generar espacios y de causar estragos en la defensa rival. El elegido para este puesto sería Lineker, un delantero que no cumplía con las características del perfil que buscaba Cruyff, y que, por tanto, no brilló como azulgrana.

Fuente: Equipos de fútbol

Lineker sale del club, y el máximo de extranjeros por equipos aumenta a tres jugadores. En esta tesitura, el Barça quería fichar otro central y un delantero. Los elegidos, no serían otros que Ronald Koeman y Michael Laudrup. Es así como, el danés llegaría al FC Barcelona procedente de la Juventus de Turín, equipo en el que rindió a un gran nivel, y en el que demostró estar preparado para dar el salto a un equipo tan grande. Llegaba a cambio de una cifra cercana a las 200 millones de pesetas, y con una cláusula en su contrato de 500 millones de pesetas.

¿Cuál sería el papel de Laudrup en el Barça?

Como bien se ha dicho antes, Cruyff buscaba un delantero capaz de generar espacios mediante sus movimientos y sus desmarques. El holandés encontró en Michael ese jugador que generaba auténticos dolores de cabeza en la defensa rival, ya que tenían que estar constantemente pendientes de hacia a donde iba a caer Laudrup. Es así como se daban varias situaciones en el terreno de juego:

Caída a banda

Cuando Laudrup caía a banda (ya sea derecha o izquierda), podían darse dos situaciones. Si el central le seguía al extremo, el espacio se generaba en el centro de la defensa, y este podía ser atacado o bien por los interiores, o bien por los extremos del equipo, mediante un intercambio de posición. Otra opción era que el defensa se quedase anclado en el centro, lo que provocaba una superioridad numérica en la banda que era aprovechada para generar muchísimo peligro. Es así como jugadores del nivel de Txiki Begiristain o Stoichkov, junto con el talento de Laudrup, generaban una situaciones muy favorables en la posiciones más abiertas del campo.

Bajar a recibir el balón

Una situación parecida se producía cuando Laudrup se ofrecía en el centro y bajaba recibir la pelota. En este caso, la primera opción es la misma que en la banda, y es que si el central le sigue, el espacio queda atrás y es aprovechado sobre todo por los extremos que van en diagonal hacia el centro. Esto, con ayuda de balones largo de jugadores como Koeman, generaba muchos goles a favor. Por otra parte, si nadie le seguía, el problema es que Laudrup contaba con demasiado espacio y tiempo para organizar la jugada. La superioridad estaba en el centro del campo, ya que había tres jugadores sobrados de técnica que tenían pocos hombres contrarios a su alrededor.

Fuente: Odio Eterno al Fútbol moderno

Conclusión: Laudrup, un falso 9 al uso

Al fin y al cabo, Laudrup partía de la posición de delantero centro, pero todos sabemos que era de todo menos eso. Su movilidad, su estilo de juego definido por su clase, su técnica… lo hacen un jugador parecido al actual falso 9. Para la historia quedarán esos pases sin mirar qué daba a sus compañeros, pases que hoy en día, cuando escuchamos una retransmisión, son nombrados como «pase a lo Laudrup».

Además, Michael, no era ni mucho menos un goleador, sino que era un jugador de equipo. En 226 partidos, el danés anotó un total de 55 goles, siendo esto cifras bastante bajas si hablásemos de un delantero centro. A pesar de todo, y de todas las alegrías que dio el danés en Barcelona, no todos le guardan mucho cariño, y es que en 1994 fichó por el Real Madrid, lo que provocó que muchos aficionados le perdiesen el cariño que le tenían.

Fuente: Goles Mágicos

El día que Guardiola encontró su «Laudrup» particular

La figura de Laudrup, ha estado presente hasta hace escasos años, y es que Guardiola, en un afán de imitar el modelo establecido por Johan, buscó, encontró y mejoró el falso 9 del técnico holandés. Nos tenemos que remontar al 2 de mayo de 2009. El Barça se enfrentaba al Real Madrid, en lo que era un partido muy importante para las aspiraciones de ambos equipos. Guardiola sorprendía con su planteamiento, y alineó a Messi en la posición de delantero centro, en lo que era un experimento para trastocar los planes del entrenador rival.

Esto salió a las mil maravillas. El Barça de Pep le endosó un histórico 2-6 al Real Madrid en el Bernabéu, y esto supuso el inicio del camino hacia el sextete que ganarían poco tiempo después. Esto no hace más que evidenciar la importancia que ha tenido Michael Laudrup en la historia reciente del Barça. Sin duda, un jugador muy infravalorado por los culés.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here