A pesar de no haber triunfado en el conjunto monegasco, el mediocentro ruso está mostrando un nivel excepcional en la vuelta tras su lesión

El joven mediocentro ruso llegaba al Mónaco desde el CSKA de Moscú, dando el salto europeo a la Ligue 1 en la temporada 18/19. Pese a su mal inicio en el conjunto monegasco tras sufrir un esguince de tobillo, Golovin fue encontrando poco a poco su sitio en el equipo. Tras todo lo acontecido, el mediocentro ruso lograba disputar 35 partidos esa temporada, en los que logró sumar 4 goles y 4 asistencias.

En su segunda temporada, Golovín encontró una mayor estabilidad, siendo uno de los grandes titulares del equipo de Leonardo Jardím. Esa misma temporada firmaba unos números similares a la primera campaña, logrando 3 goles y 4 asistencias en 30 partidos. Tras esa temporada Golovín apuntaba a ser una de las grandes estrellas de este nuevo Mónaco de Nico Kovač.

La lucha para volver a brillar

A pesar de todo Golovin debía demostrar en su tercera temporada su gran calidad. Pese al gran inicio ante el Stade Reims y el Metz, el jugador ruso volvía a caer lesionado. Esta vez sufriría una lesión en el muslo que le apartaría de los terrenos de juego por 3 meses. Tras una ardua recuperación, Golovin volvía poco a poco con el equipo disputando cada vez más y más minutos. Finalmente lograría su primera titularidad ante el Nîmes, partido en el que logró su primer hat-trick en la Ligue 1.

Después de todo el esfuerzo y el sacrificio del mediocampista ruso, logró la recompensa obteniendo su primer hat-trick en la Ligue 1, siendo el más destacado del equipo en ese partido. Tras el partido contra el Nîmes, el ruso iguala su mejor marca con el Mónaco sumando 4 goles y 4 asistencias, pero en tan solo 10 partidos. Ahora Golovin deberá mantener el nivel, para poder ayudar al Mónaco en la lucha por alcanzar los puestos de Champions.

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