En plena expansión del COVID, más de 40.000 personas viajarían a Milán en lo que sería catalogado como una bomba biológica

El 19 de febrero de 2020 se disputaba en Milán el partido correspondiente a los octavos de final de la Champions League, que enfrentaba a Atalanta y Valencia. Allí viajarían más de dos mil valencianistas y cuarenta mil aficionados desde Bérgamo.

En lo deportivo, el partido acabaría con un rotundo 4-1 favorable al equipo de Bérgamo, encarrilando así el pase a cuartos de final. Además, este sería el comienzo de la decadencia del Valencia, que dura hasta día de hoy.

Jugadores del Atalanta celebrando un gol. Fuente: UEFA

A los pocos días de la disputa del partido, las regiones de Bérgamo y Milán serían las más afectadas por coronavirus en Italia, siendo el partido catalogado por el alcalde de Bérgamo como una bomba biológica. Este partido sería considerado una de las causas directas de la expansión del coronavirus por toda Europa, pues en Valencia no tardarían en darse los primeros positivos de aficionados que viajaron a Milán.

El Valencia CF no solo sería golpeado por el COVID en lo sanitario, sino que causaría una crisis económica y deportiva que a día de hoy sigue sin tener solución. Los casos positivos en jugadores del Valencia no tardarían en darse. No obstante, la crisis provocada por el COVID sería una de las excusas utilizadas por parte de la propiedad para justificar su pésima gestión. Además, la situación actual continúa dificultando la concentración de los aficionados del Valencia para manifestarse en contra de la propiedad.

Manifestación contra Meriton

Ha pasado ya un año desde que el fútbol se contagiase del coronavirus. A partir de ahí el estilo de vida de todo el mundo cambió para protegerse del virus. Pocos estadios han vuelto a abrirse para los aficionados, la situación económica de los clubes se ha visto gravemente afectada y. No obstante, tras mirar al pasado y recordar todo sucesos negativos, hay que mirar a un futuro cada vez más cercano. Hace un año que comenzó el partido más influyente en nuestras vidas, y cada vez queda menos para el pitido final.

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