El capitán encadena varias titularidades y gana protagonismo después de su grave lesión

El de Mutriku pisaba por primera vez los terrenos de juego a mediados de enero, cuando disputó sus primeros minutos ante el Córdoba. La Copa del Rey se presentaba como una perfecta opción para que el 4 de la Real fuese cogiendo ritmo de competición y adaptándose al equipo poco a poco. Sin embargo, su injustificada expulsión ante el Betis en la segunda ronda acabó desencadenando una eliminación dolorosa para los txuriurdines. Se esfumaba la ocasión de ir sumando minutos en una competición ajena a la liga.

En cambio, después de un año y medio en el dique seco, el mediocampista ha vuelto a entrar en los planes de Imanol desde un principio. Siempre ha sido innegable la calidad que posee este futbolista a la hora de jugar, pero su inmediato protagonismo está siendo inesperado. Tanto Zubimendi como Guevara están completando una notable temporada; aún así, el técnico de Orio ha decidido apostar por la veteranía de un Illarramendi qué está llamado a ser el guía de la Real Sociedad, una vez más.

La grave lesión que le ha apartado del verde este último año y medio, llegó como un jarro de agua fría para los donostiarras. En la tercera jornada de liga no podían contar con el jugador que estaba siendo el motor del equipo. El futbolista que portaba el brazalete, y que de hecho lo sigue haciendo. Tampoco era de esperar que, a sabiendas de la gravedad de la lesión, volver a verle de corto se prolongara tanto. Además, un contratiempo así debe dejar secuelas, algo sospechable por parte de la afición.

Para alegría de muchos, Asier Illarramendi está volviendo a sentirse futbolista y más si cabe rodeado de brillantes futbolistas que le hacen la vida más fácil. Aún queda mucho trabajo por hacer, ya que aclimatarse a un equipo que lleva meses compitiendo a máximo nivel es un reto complicado. Aún así, da la sensación de que este pivote tampoco necesitará demasiado rodaje para volver a demostrar que es un futbolista de primer nivel.

Habrá que ver, eso sí, cómo gestiona Imanol los minutos en un centro del campo cada vez más poblado. Mientras mantenga el habitual 4-3-3 con Merino y Silva como interiores, Illarra tendrá que competir por un puesto con los ya mencionados Zubimendi y Guevara. Se prevé apasionante esta pugna, sobre todo porque se pueden complementar mutuamente, algo que acabará beneficiando al equipo.

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