Con Los Angeles Lakers en crisis y con la lesión de Anthony Davis, el de Akron deberá liderar más que nunca a su equipo el próximo mes

El equipo angelino empezó muy bien la temporada. Comenzaron liderando la Conferencia Oeste de la NBA con un contundente 7-3 en los 10 primeros partidos de la temporada. Además, eran los grandes favoritos para llevarse el anillo en julio, como dictaminaban las apuestas.

Pese a que los Lakers siguen siendo favoritos para ganar el anillo, es cierto que desde los 10 primeros partidos su balance no es precisamente bueno: 16-8. La dinámica es más preocupante si atendemos a los 10 últimos partidos del conjunto angelino, con un resultado de 5-5 y 4 derrotas seguidas.

La importancia de Anthony Davis

A todo eso hay que sumarle la lesión de Anthony Davis, pieza clave del equipo, segundo máximo anotador y mejor reboteador del equipo. El jugador de Illinois se va a perder el All-Star Game y el próximo mes de competición. Un mes clave para reconocer el verdadero potencial de un equipo para optar a la primera plaza de la Conferencia.

Los Lakers deben parte de su gloria a Anthony Davis. Después de una temporada en la que quedaron fuera de los play-off con LeBron en la plantilla, el fichaje del ala-pívot permitió una reconstrucción del equipo que a la postre sirvió para hacerlo campeón. Después de la lesión de Davis, el conjunto angelino tan solo ha conseguido ganar 2 de los últimos 6 partidos, algo totalmente inadmisible para un equipo que aspira a ganar el anillo.

Unos Lakers mermados físicamente

Otro factor que ha incidido en la crisis de los angelinos es el calendario. La lesión de Davis ha sido la gota que ha colmado el vaso, pero realmente la plantilla de los Lakers ya padecía cansancio desde hace tiempo. Sobre todo, tras la exigente temporada que fue la anterior, con un parón incluido. Y acabando más tarde de lo normal.

Los datos sobre el reparto de minutos en la plantilla angelina no dan para muchas alegrías. En una de las temporadas con un calendario más exigente y en finales de febrero, el equipo tiene a LeBron con más de 34 minutos por partido, a Schröder con más de 30 y a Davis con 33 minutos por partido, aproximadamente, y todos ellos jugándolo todo como titulares. La dependencia que tiene Los Angeles de su quinteto inicial es preocupante, y el entrenador Frank Vogel pide a los chicos del banquillo que den un paso adelante en este momento tan delicado del equipo.

LeBron James y su responsabilidad en el tiro

LeBron empezó muy bien este curso con el porcentaje de tiro, sobre todo en el porcentaje de triples, llegando a superar el 40% en los primeros tramos de temporada. Sin embargo, el nivel ha ido bajando y ahora su porcentaje de tiros de 3 se sitúa en un 35’2%, algo por debajo de la media de la liga.

Los porcentajes de LeBron no son malos para nada, ni siquiera si son comparados con sus números en las anteriores temporadas con los Lakers. Por ahora cuenta con un porcentaje de 2 cerca del 60% y más de un 50% en tiros de campo. Ambos porcentajes son ligeramente mejores que la temporada pasada, hasta su porcentaje en 3 es mejor que ha firmado hasta ahora como jugador angelino.

El momento de LeBron James

Pero el problema no viene de los porcentajes de LeBron, más bien la solución puede darse en este aspecto. El problema son los porcentajes en los últimos partidos. LeBron ha firmado un pobre 25% en triples a lo largo de todo el mes de febrero, y eso es un dato preocupante, más aún si tenemos en cuenta la baja de Davis y la de Schröder, que estará un tiempo aislado del equipo debido a que tiene que hacer cuarentena.

Es por eso que ahora el de Cleveland tiene una gran responsabilidad, más que la que ya tenía anteriormente. Deberá tratar de sacar sus grandes dotes de liderazgo, dotes que ha alabado Frank Vogel en numerosas ocasiones. LeBron deberá llevar la voz cantante de un equipo mermado físicamente y con una baja importantísima en uno de los momentos más críticos de la temporada, y el declive que se ha producido en sus porcentajes de tiro no puede seguir si quiere mantener a su equipo en una buena posición. Ahora, sin Davis y con distintos factores en contra, es su momento, como dicen ellos: it’s time to shine.

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