El equipo de Koeman realizó uno de los mejores partidos de la temporada y mereció ganar, sin embargo, cayó otra vez en Europa, pero esta vez dando la cara y honrando el escudo

El Barça tenía un gran reto por delante, tocaba intentar volver a buscar una proeza. Después de tantas alegrías en los últimos días, llegaba la hora de la verdad y demostrar que el equipo estaba capacitado para todo. El PSG era un hueso duro de roer y el partido de ida pesaba demasiado en la eliminatoria. Había que remontar un 1-4, pero la afición blaugrana tenía fe y esperanza con su equipo.

El partido comenzó con un claro dominador, y era el Barça quien lo intentaba de todas las maneras y formas posibles, por tierra, mar y aire. Pero cada vez se topaba contra un muro infranqueable llamado Keylor Navas. Dembélé y Messi tenían las más claras y no conseguían batir al tico. En una de las pocas aventuras del PSG en la primera parte saliendo de la cueva, se encontró con un penalti absurdo e involuntario cometido por el de siempre, Lenglet. Esta vez Ter Stegen no podía vestirse de superhéroe y Mbappé la enviaba al fondo de las mallas. Un gol que sería trascendental y clave en el partido.

Hasta que Leo se hartó y decidió hacer una de sus fantasías, un gol de bandera, un tiro imparable con un efecto diabólico que no pudo atajar, bajo ningún concepto, el arquero costarricense. Pocos minutos después, Messi tendría una oportunidad desde el punto fatídico. Era la que metía al Barça 1-2 antes del descanso, pero Keylor le negó en penal al astro argentino. El conjunto de Koeman se fue a vestuarios tocado, porqué ese gol podría haber sido clave en la eliminatoria. Cambiaba las cosas por completo.

Fuente: GOL

En la segunda parte, el Barça, salió dominador y controlador, pero el ritmo ya no era el mismo. Las piernas no daban para tanto y la gasolina de la nave ya escaseaba. Los azulgranas llevaban una carga muy importante de minutos encima, y aún así, estuvieron picando piedra hasta el último minuto de partido. Intentándolo e intentándolo, pero no había manera. Koeman probó con cambios, pero tampoco cambiaron nada. El encuentro acabaría llegando a su fin y el Barça volvía a quedar eliminado, una temporada más, en Europa.

El Barça, con la cabeza alta

Se le escapaba la Champions, pero esta vez era distinto. El Barça cayó con honor, con orgullo, honrando el escudo y demostrando que este equipo tiene un gran futuro por delante. Que, a pesar de la eliminación en París, hay brotes verdes en los que agarrarse y que la llegada de Laporta es, cuanto menos, muy esperanzadora. El Barça se despidió de Europa, pero esta vez, con la cabeza bien alta de haber luchado y no haberse rendido en ningún momento. Así sí se puede perder.

Fuente: FCBarcelona

Y, por si fuera poco, el equipo hace dos semanas estaba perdido, sin rumbo, sin nadie al mando. Pero ahora, todo es distinto, el Barça se ha plantado en la Final de la Copa y está a seis puntos del Atlético, teniendo en cuenta que tiene que enfrentarse a ellos. El objetivo ahora es claro, ir a buscar el doblete en una temporada que hace nada todos la veían en blanco. En una temporada como la que ha vivido el Barcelona, ya pueden estar muy orgullosos de lo que pueden lograr.

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