El que fuera uno de los delanteros revelación la pasada temporada no está siendo importante en la Real Sociedad

A Carlos Fernández se le está atragantando la temporada 2020/21. El que fuera la cara visible de un Granada histórico no está siendo igual de decisivo en esta nueva campaña. En el cuadro andaluz sorprendió a todos con unas cifras goleadores propias de uno de esos delantero que todos los equipos sueñan, un ariete referencia que culmine el resto del trabajo del grupo. Sin embargo, el impulso que tomó con los granadinos no le ha sido suficiente para pasar de nivel y consolidarse en un club puntero. 

Después de anotar 11 goles y repartir 4 asistencias en Granada, Carlos Fernández no ha vuelto a ver portería en LaLiga. El sevillano tomó parte en casi todos los encuentros del pasado curso (34), lo que muestra la suma importancia que tenía en los planes de Diego Martínez. Pero sus buenas cifras en el frente de ataque nazarí no le han servido para ganarse la confianza de Julen Lopetegui ni, de momento, Imanol Alguacil. 

Su regreso a Sevilla fue lo más amargo posible. Todo lo que podía salir mal, salió. Regresó a su casa, la capital andaluza, con un cartel potente y que ponía en entredicho si Luuk De Jong y En-Nesyri (que no convencieron en su primera temporada en Nervión) debían ser los delanteros de confianza de Julen. Los números no dejaban lugar a dudas, Carlos debía ser el número uno. Superó la suma de goles del holandés y el marroquí con el conjunto sevillista, y prometía ser el delantero que ansiaba el sevillismo. No obstante, los 5 partidos sin aportaciones goleadores han dejado en claro que para Lopetegui solo existía la vía En-Nesyri-De Jong, la misma que los hizo campeones de Europa. 

Salir no ha sido la solución

Visto el panorama, la salida era la única posible solución. La Real Sociedad, que lo buscaba desde su regreso a Nervión, y que ahora tenía la urgencia de suplir a Willian José, le tendió la mano. Pero ahora se ha encontrado con un problema mayor. Desde que fichara en enero por el conjunto vasco, ha jugado la misma cifra de partidos ligueros que en Sevilla, aunque con una cifra de minutos totales mucho menor. Solo ha disputado 57 minutos con la camiseta txuri-urdin. Y la explicación de su poca participación es sencilla y obvia. Se llama Alexander Isak.

El sueco vive un momento dulce, con una racha goleadora con la que ya ha batido algún récord en Donostia y que hace saltar las alarmas en las oficinas de algún grande europeo. Sus 12 goles en 22 partidos de liga lo colocan como el máximo artillero de los guipuzcoanos, lo que no da la más mínima oportunidad a un Carlos Fernández que aún no ha visto puerta ni asistido en la 2020/21. No es el jugador que mostró ser en Granada, ni tampoco el que costó 10 millones a los donostiarras. Necesitará aprovechar al máximo sus oportunidades en el césped para reencontrarse con su versión del curso pasado, la que le hizo ganarse su vuelta a casa y le convirtió en uno de los delanteros revelación de la temporada 2019/20.

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