El sueco es historia del tenis siendo el único capaz de haber ganado tres años consecutivos Roland Garros y Wimbledon

El tenista sueco comenzó dando sus primeros pasos a los 14 años. Siendo joven ya destacaba por encima de los competidores debido a su gran concentración, cualidad que explotaría a lo largo de los años con un juego muy estratégico y potente. En los años 70 llegaría el momento álgido de su corta carrera, rodeado de trofeos llevaría el tenis sueco a lo más alto.

Conocido como Iceberg, comenzó en 1972 a llamar a la puerta del olimpo del tenis convirtiéndose en el jugador más joven en disputar una Copa Davis. En aquel torneo el mundo comenzaba a vislumbrar su calidad cuando se impuso en cinco sets a Onny Parum (número 9 del mundo). Además se consagraba como campeón de Wimbledon en la categoría júnior.

Dos años más tarde Björg Born, con tan solo 18 años, ganaba el primero de los 11 Grand Slams que lograría a lo largo de su corta carrera. El sueco levantó el título de campeón de Roland Garros frente al español Manuel Orantes, tras remontar un partido que parecía sentenciado gracias a su fuerte revés (2-6; 6-7; 6-0; 6-1; 6-1).

De esta manera nacía una de las grandes estrellas del tenis. Una estrella que en 1976 y con tres Grand Slams en su palmarés, se centró en levantar de nuevo el título en Wimbledon. El sueco llegó hasta la final sin ceder ni un solo set ante unos rivales que solo podían disfrutar de un jugador que había pulido sus carencias en el saque y la volea.

En la final se encontró con Ilie Nastase, favorito para levantar el trofeo, a quién derrotó en tres sets corrido (6-4; 6-2; 9-7). Tras el partido, Nastase dijo sobre el sueco: “Deberían mandarlo a otro planeta. Nosotros jugamos al tenis. El juega a otra cosa». Unos meses más tarde lograría por primera vez en su carrera el número 1 del mundo.

Tras muchos torneo y títulos que aumentaban su vitrina, logrando 12 títulos en 13 finales, llegaría el mejor momento de su carrera entre 1978 y 1981. Björn Borg logró durante estos años el doblete, considerado por muchos, más difícil de la historia; consagrándose como líder indiscutible entre 1978-1980 en Roland Garros y Wimbledon. Una proeza que no ha logrado superar nadie hasta la fecha.

Durante los años más laureados de su carrera El Hombre de Hielo recuperó el número 1 del mundo y se consagró con 31 títulos en tres años (1978, 9 títulos; 1979, 13 títulos y 1980, 9 títulos). En los años siguientes el jugador comenzó a sufrir un gran cansancio psicológico que le hizo reducir la cantidad de torneos disputados al año. Finalmente el sueco colgaría la raqueta en 1982, terminando de manera prematura. Una carrera que, de haber continuado, podría haberle colocado en los libros de la historia como el mejor tenista de la historia.

Con 25 años y 11 Grand Slams a sus espaldas se quedó a un trofeo de superar a Roy Emerson. Un jugador que cambió el modelo del tenis, que creó la escuela del tenis moderno. Sus golpes de fondo, su cabeza fría en los partidos y su golpe de revés a dos manos con un swing muy largo que fallaba en muy pocas ocasiones, sumados a la potencia. Un tenis no visto hasta entonces que potenció con su velocidad y anticipación gracias a su gran concentración en la pista. Esa concentración y actitud tranquila en su juego bautizaron a Björg Born como el Iceberg y el padre del tenis moderno.

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