El Partizan de Belgrado fue el primer equipo del bloque del este en alcanzar la final de la Copa de Europa

1966 es una fecha muy recordada por el fútbol español. Especialmente, por la afición madridista. Tras ganar cinco Copas de Europa consecutivas entre 1956 y 1960, el Real Madrid estuvo cinco temporadas sin volver a obtener el máximo título europeo. En aquel entonces, equipos como el Benfica o el Inter pugnaban por ocupar el hueco que había dejado el conjunto blanco. Pero, en la campaña 1965/66 y contra todos los pronósticos, sería un equipo proveniente del otro lado del Telón de Acero el que intentaría desbancar al Real Madrid: el Partizan de Belgrado. El primer club yugoslavo en llegar a la final de la máxima competición de clubes europeos.

La gran generación de jugadores yugoslavos

Para analizar el camino de aquel Partizan, nos tenemos que ir a la temporada 1964/65. El club blanquinegro de Belgrado se impuso en el campeonato yugoslavo con solvencia, dejando a 8 puntos a sus dos grandes rivales del momento, el Sarajevo y el Estrella Roja. Con ese título liguero (el sexto que ganaban), el Partizan también obtuvo el ticket para jugar la ronda preliminar de la Copa de Europa.

Aquel Partizan generaba mucho respeto tanto dentro como fuera de Yugoslavia. La razón principal del temor que infundía era la gran cantidad de nombres propios que poblaban sus filas: Milutin Šoškić, uno de los grandes porteros de la historia de Yugoslavia; Velibor Vasović, defensa clave de aquella generación; o Mustafa Hasanagić, delantero que acabó siendo máximo goleador de aquella Copa de Europa junto al madridista Amancio Amaro.

Foto de Milutin Šoškić, mítico arquero del Partizan y de Yugoslavia. Fuente: Twitter FK Partizan

La mayoría de los jugadores que formaban la zaga del Partizan había participado en aquella selección de Yugoslavia subcampeona de Europa y ganadora de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960.

Trámites iniciales

El Partizan echó a andar en la Copa de Europa 1965/66 desde la ronda preliminar. El primer cruce los emparejó con el Nantes francés. En el Estadio del Ejército Popular Yugoslavo (JNA), los blanquinegros vencieron con comodidad por 2-0 con goles de Milan Galić y Mustafa Hasanagić. La vuelta en Francia, aunque empezó con un pequeño arreón del Nantes, fue solventada por Kovačević y Galić, poniendo el 1-2 a los 47 minutos. Finalmente, el Nantes igualó el partido, pero el Partizan ya se había estrenado con mucho éxito en la Copa de Europa, eliminando a todo un campeón francés.

En los octavos de final, tocó el Werder Bremen. Aquel fue un partido que estuvo atascado hasta el minuto 69, cuando Fahrudin Jusufi reventaba la red tras un centro desde la izquierda y abría la lata. Con un Werder completamente entregado, Hasanagić y Pirmajer aumentaban el marcador y colocaban al Partizan con una cómoda ventaja de 3-0. La vuelta en Bremen empezó con una tímida, aunque insuficiente, reacción del club alemán. Arnold Schütz adelantó a los locales en el minuto 32, pero no fueron capaces de perforar de nuevo la portería de Šoškić.

Marcador del Estadio JNA. Enfrente, la afición del Partizan puebla las gradas. Fuente: Twitter FK Partizan

Los trámites se convierten en épica

En los cuartos de final, se produjo la gran épica de aquella travesía europea. Fue en una eliminatoria al otro lado del Telón de Acero contra el Sparta Praha checoslovaco. En la ida, disputada en Praga, Hasanagić adelantó al Partizan a los 6 minutos. Pero el Sparta, merced a un hat-trick de Andrej Kvašňák, acabó goleando por 4-1 a los blanquinegros. Parecía que aquellos cuartos de final eran el techo del club yugoslavo. Pero aún quedaba la vuelta. Y el Partizan se hizo gigante en Belgrado. Al descanso, los yugoslavos ya iban ganando por 4-0. Aquel vendaval destrozó por completo a los checoslovacos, que no fueron capaces de reaccionar a pesar de estar a un gol de igualar la eliminatoria. En la segunda mitad, acabarían encajando el definitivo 5-0. El Partizan había alcanzado las semifinales por la puerta grande.

En el último paso antes de la final, el Partizan fue emparejado con el temible Manchester United. En un duro partido en Yugoslavia, el Partizan desatascó el cerrojo de los «red devils» nada más empezar la segunda parte con un gran cabezazo de Hasanagić. 13 minutos después, Bečejac ponía el 2-0 tras un espectacular control con el pecho en el área. Con esa cómoda renta viajaron a Inglaterra. Y, de nuevo, los yugoslavos supieron defender la diferencia lejos de casa. Aunque el escenario fuera el mismísimo Old Trafford. A los 72 minutos, Nobby Stiles adelantó al Manchester, pero ese solitario tanto no sería suficiente. El Partizan se había convertido en el primer equipo yugoslavo (y de Europa del Este) en alcanzar la final de la Copa de Europa.

Los capitanes de Partizan y Manchester United se intercambian los banderines en el partido de ida de las semifinales. Fuente: Twitter FK Partizan

De esta manera, el club belgradense había superado 4 eliminatorias, haciendo valer especialmente la localía en el JNA. El Partizan ganó todos los partidos en su campo, anotando 12 goles y no encajando ninguno. Una condición de local que contrastó especialmente con su rendimiento lejos de Yugoslavia, donde no fue capaz de ganar (perdió 3 partidos y empató 1).

Un final agridulce

En la gran final de 1966, se encontraron Real Madrid y Partizan el 11 de mayo. Fue en el Estadio de Heysel, el actual Roi Bauduin de Bruselas. A los 55 minutos, Velibor Vasović hacía estallar a todos los blanquinegros de Belgrado al anotar el 0-1 con un cabezazo desde el punto de penalti. Por desgracia, el campeonato virtual del Partizan duraría 15 minutos. En el 70, Amancio Amaro igualaba la contienda. Y 6 minutos después, Francisco Serena, con un espectacular disparo desde fuera del área, establecía el definitivo 2-1 que privaría del título a los yugoslavos.

Santiago Bernabéu celebra la Sexta Copa de Europa del Real Madrid. Fuente: Real Madrid.

Hay que destacar el hecho de que llegar tan lejos en Europa afectó bastante al rendimiento doméstico del club belgradense. Los blanquinegros se quedaron muy lejos de revalidar el título liguero y coquetearon seriamente con el descenso, salvándose al final con solo 3 puntos de diferencia respecto al penúltimo. Pero aquello no empañó el mérito de un grupo de jugadores yugoslavos que demostraron que el talento en los Balcanes era muy potente.

Aunque no consiguieron dar la puntilla a una campaña europea casi brillante, la gesta de aquel Partizan sería muy reconocida, especialmente para seguir asentando a Yugoslavia en el panorama futbolístico internacional. Habría que esperar 25 años para volver a ver a un club yugoslavo alcanzar la final de la Copa de Europa. Sería el Estrella Roja, y el desenlace, muy distinto. El gran rival del Partizan conquistaría el título, pero su país ya no era el mismo. Ese mismo año, Yugoslavia empezaría a resquebrajarse. Pero esa es otra historia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here