Iker Casillas marcó una época con el Real Madrid y fue una de las estrellas de la mejor selección española de toda la historia

El 20 de mayo de 1981 nacía en Móstoles un niño que más tarde se ganó a pulso que se dudara de su procedencia. «Galáctico» o «Santo» son algunos apelativos que quedan lejos de esa ciudad de Madrid sur. Se decía que venía de otro planeta pero no, él siempre dejó claro que era un chaval normal de Móstoles. Tras esa humildad se escondía uno de los mejores porteros de la historia del fútbol. Un hombre capaz de levantar a un país entero con una mano salvadora o, como nos demostró en Sudáfrica, con un pie.

Casillas fue formado futbolísticamente en Valdebebas, en un club que le dio todo. Con apenas 16 años, en 1997, el director de su instituto le llamó para presentarse en su despacho. En esta situación, a cualquiera se nos pasaría por la cabeza un «¿Qué he hecho?». Iker no hizo nada malo, solo le habían llamado del Real Madrid. Tenía que irse de clase antes de tiempo para coger un vuelo a Noruega. Acababa de ser convocado por primera vez con el primer equipo para un partido de Champions ante el Rosenborg.

Su primera titularidad con el Real Madrid fue en San Mamés en 1999. El partido acabó 2-2. A partir de aquí, Casillas asumió galones y se convirtió en el portero titular del mayor club de la historia. Tenía solo 19 años. Sin embargo, no todo iba a ser un camino de rosas. César regresó al Madrid después de una exitosa cesión y le quitó el puesto al joven canterano. Iker no se arrugó y siguió trabajando para regresar a la titularidad.

Año 2002, punto de inflexión

La consagración de Casillas llegó en 2002. El Madrid jugó una final de Champions ante el Bayer Leverkusen que será recordada, sobre todo, por la espectacular volea de Zidane. Pero hubo otro gran héroe en aquella final. César se lesionó y Casillas saltó al campo a aguantar las últimas embestidas de los alemanes. Hizo dos paradones marca de la casa que salvaron al Madrid de jugar la prórroga y fue uno de los nombres propios de aquel título, «La Novena».

En verano de 2002 ya se le bautizaría como «San Iker». En el mundial de Corea y Japón, fue el portero titular de la selección y se vistió de héroe por primera vez en una tanda de penaltis, una de sus muchas especialidades. Paró tres lanzamientos de los irlandeses para meter a España en cuartos. Esperaba la selección de Corea del Sur. Todos sabemos lo que pasó en ese partido. Uno de los mayores escándalos de la historia del fútbol que conviene no recordar en este artículo.

En el Madrid ganaría otra Champions más, «La Décima». Después de doce años, un Madrid capitaneado por Casillas volvió a conquistar Europa. En estos años, Iker se ganó a pulso ser considerado mejor portero del mundo gracias a innumerables paradas imposibles entre las que destacan dos, ambas ante el mismo rival. El Sevilla sigue preguntándose como el portero pudo volar de palo a palo para evitar un gol cantado tras un pase de la muerte no en una, sino en dos ocasiones. Ambas separadas por dos temporadas de diferencia. Una a Perotti en 2009 y otra a Manu del Moral en 2011.

Un muro detrás de la mejor selección de la historia

Si somos justos, muchos jugadores de aquella selección española eran del Barcelona, por lo que el aficionado culé podía sacar pecho por ello. Sin embargo, el madridista podía presumir orgulloso del portero que tenían detrás todos esos jugones. Era la complementación perfecta. Cuando había un fallo en esa máquina que rozaba la perfección y que ganó dos Eurocopas y un Mundial, aparecía el mismo protagonista de siempre. «Siempre nos quedará Iker».

En 2008 fue el encargado de decantar la balanza a favor de los nuestros en el intenso partido contra Italia. Paró dos penaltis y acabó con el maleficio de los cuartos de final para después lograr un título 44 años después. Pero conviene recordar el año en el que pudimos decir: «somos los mejores». En 2010 España ganó el mundial y, efectivamente, uno de los héroes fue Casillas. En cuartos, ante Paraguay, paró un penalti a Cardozo que nos hubiera eliminado. Y en la final, un pie. El pie de un santo que tocó el balón lo justo para desviar un mano a mano de Robben. Iniesta marcó en el 116′ y el resto ya es historia.

Fuente: Marca

En 2012 se repitió la historia de la anterior Eurocopa. Nadie había ganado nunca Eurocopa, Mundial y Eurocopa de forma consecutiva. Esta vez en semifinales, llegábamos a penaltis ante Portugal. Como si de una repetición se tratase, Iker volvió a parar dos penaltis para clasificarse a una final que España ganaría de goleada.

Últimos años

Su última etapa en el Madrid no fue la ideal. Después de ser cuestionada su titularidad en favor de Diego López, Iker se marchó del Madrid rumbo al Porto al final de la temporada 2014/15. Se despidió entre lágrimas en una rueda de prensa. Una despedida que no estuvo a la altura de su leyenda.

En el club portugués pasó los últimos años de su trayectoria profesional y ganó una liga. Tras cuatro años defendiendo los colores del Porto, Iker sufrió un infarto que le obligó a retirarse del fútbol. Ejemplo como persona y como profesional, Casillas no dejó a nadie indiferente. Se retiró después de marcar una época en la selección y en sus dos clubes como uno de los porteros más grandes que habrá nunca.

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