Entre los años 2008 y 2010, ambas franquicias vivieron uno de los puntos más álgidos de su legendaria rivalidad

Hoy en día no hay ningún aficionado al baloncesto, y en concreto a la NBA, que no sepa algo acerca de la rivalidad entre Los Angeles Lakers y los Boston Celtics. Con 17 títulos por banda, ambos equipos han sido la cara de la liga al largo de su historia, además de ofrecer uno de los mayores espectáculos deportivos a los aficionados del baloncesto.

Cartel «Beat LA» (Venced a los Lakers) frase acuñada por los aficionados celtics a lo largo de los 80’s. Fuente: The Athletic

Origen de una épica rivalidad

La historia entre Los Angeles Lakers y los Boston Celtics viene de hace mucho tiempo. Tan pronto como la NBA fue inaugurada, las dos franquicias empezaron a competir entre ellas para alcanzar la gloria.

En la primera temporada de la liga, el título lo consiguieron los Minneapolis Lakers en 1950 tras vencer a los Syracuse Nationals por 4-2. Los primeros años de la NBA estuvieron protagonizados por la franquicia de Minneapolis (ahora trasladada a Los Angeles) que ganó 4 títulos en los 5 primeros años de la competición, ganando todas las finales a las que llegaron.

Cuando parecía que los Lakers habían establecido una hegemonía, llegó su gran rival. Los Celtics se alzaron con su primer anillo en el año 1957 tras vencer a los St. Louis Hawks en el séptimo partido. Pero no solo fue el primer anillo de los Celtics, sino que también fue el primer anillo de un joven Bill Russell, jugador que impondría su poderío físico para llevar a su equipo a forjar una de las dinastías más míticas de la historia del baloncesto.

Años 80: Reencuentro en las Finales

Después de sus épicas finales a lo largo de los años 60, las dos franquicias se encontraron otra vez en la cita para consagrarse como campeones. Celtics y Lakers ganaron sus respectivas Finales de Conferencia y se volvían a ver las caras en 1984.

Los Lakers, con Magic Johnson como líder, habían logrado alcanzar 4 finales en los últimos 5 cursos, ganando en 1980 y 1982. Ambas Finales tuvieron a Magic como MVP, quién batió el récord de precocidad al recibir este galardón con tan solo 20 años.

Larry Bird (33) y Magic Johnson (32) en un encuentro entre los Boston Celtics y Los Angeles Lakers. Fuente: NBA

Los Celtics, por su parte, querían repetir lo logrado en 1981, esta vez con un enchufadísimo Larry Bird. Las Finales de 1984 son muy recordadas por los aficionados de la NBA y en especial por los fans de Boston, ya que su equipo logró remontar un 3-2 en contra para ganar el anillo.

De todas las veces que ambos equipos se habían visto las caras en las Finales, los de Massachusetts siempre se habían hecho con el trofeo Larry O’Brian. El dato es más impresionante si tenemos en cuenta las veces que se habían producido unas finales Lakers-Celtics: 8. Boston parecía invencible cuando se trataba de la gran cita. Después del anillo de 1984, la franquicia contaba con 15 títulos de la NBA, muy por encima de cualquier otro equipo, y sólo habían perdido una final, al perder 4-2 en 1958 contra los St. Louis Hawks.

El balance de 15-1 en las Finales dotaba al equipo de una gran confianza, pero más aún a los aficionados celtic, que en las canchas se mofaban de los Lakers y su costumbre perdedora ante ellos. Toda esta situación llegó a su punto álgido en verano de 1985, pues la final del año anterior se repitió.

1985: la revancha angelina

Lakers vs Celics, Magic Johnson vs Larry Bird. Se repite el escenario. Estas finales no fueron tan caóticas como las anteriores, pero desde luego cambiaron muchas cosas y se asentó un resultado histórico: Los Lakers ganaban a los Celtics en unas Finales por primera vez en la historia.

Lo hicieron tras ganar la serie por 4-2 con un espléndido Kareem Abdul-Jabbar, quién se llevó el premio como MVP de las Finales, el segundo de su carrera. Tras 9 intentos, finalmente los Lakers lograron imponerse a su histórico rival.

El triunfo en los años 80 se repartiría entre Celtics y Lakers, con 3 títulos para los de Massachusetts y 5 para los angelinos. Pero lo más curioso es el récord en Finales, pues este se convertiría en un 2-1 a favor de los Lakers tras vencer en la final de 1987.

Larry Bird y Magic Johnson sonríen en una sesión de fotos con el trofeo de la NBA. Fuente: AS NBA

2008: El regreso de «El clásico»

Después de las Finales del 87, el dominio de la NBA recaía más en los californianos. Desde su último enfrentamiento, los Lakers ganaron 4 anillos y llegaron a 7 finales en 21 años. Los Celtics no tuvieron el mismo rendimiento, pues en ese período no lograron ser campeones de su conferencia ni una sola vez.

La rivalidad Magic Johnson-Larry Bird ya era cosa del pasado, y la electrizante competencia entre franquicias y aficiones parecía haberse enfriado. En los 90 pasó Jordan para cambiarlo todo, Shaq y Kobe habían hecho una de las mejores duplas de la historia del baloncesto, y Gregg Popovich acababa de volver a tocar el cielo con su cuarto anillo como entrenador, en un equipazo liderado por el majestuoso Tim Duncan. La NBA no era la de los 80, los tiempos cambian, y nuevas leyendas se habían erguido. La rivalidad entre angelinos y bostonianos parecía que había cimentado la estructura de una liga más ancha que se había modernizado. Pero llegaron los playoffs de 2008 y todo eso se desvaneció.

2008, año Olímpico, ya se avistaba el regreso del enfrentamiento más mediático y más especial de la historia de la NBA desde la temporada regular. Celtics, líderes de la Conferencia Este (66-16) y Los Angeles Lakers, líderes de la Conferencia Oeste (57-25) estaban dispuestos a darlo todo en la cancha para llevarse el anillo y el prestigio que este conlleva. Ambas franquicias tenían buenas razones para hacerlo. Los Celtics no ganaban desde 1986, y eso es mucho tiempo para el equipo más laureado de la historia. Y los Lakers contaban con un Kobe Bryant estelar que justo había ganado el MVP ese año y tenía muchas ganas de demostrar que él puede liderar a un equipo hacia la gloria.

Dos equipos que les gusta batirse en duelo

En los playoff, el cuadro oro y púrpura se proclamó campeón de su Conferencia sin muchas dificultades, solamente perdió 3 partidos en 3 series de al mejor de 7, lo que les colocaba con un récord de 12-3. Los de Massachusetts sí que tuvieron más inconvenientes en su viaje a las Finales. En cuartos y semifinales de su conferencia tuvieron que pasar por un séptimo encuentro contra Atlanta y Cleveland, respectivamente. Las Finales de Conferencia las ganaron 4-2 contra Detroit.

Los Celtics venían con las piernas algo más cargadas que los de California, pero contaban con el factor cancha. A pesar de los obstáculos en los playoffs, los de verde fueron el mejor equipo de la liga, y eso querían demostrar en esas Finales.

La dupla Kobe-Pau contra el Big Three de Boston

En el mismo 2008, Los Angeles Lakers se habían reforzado con la incorporación de Pau Gasol, un jugador que encajaba como anillo al dedo a la plantilla angelina. Pau era la pieza que Kobe necesitaba para optar a ganar a cualquier equipo. Gasol venía en un estado de forma muy bueno tras unas temporadas con un rendimiento magnífico en los Memphis Grizzlies y muy pronto se adaptó al equipo de Phil Jackson.

El ala-pívot español tenía delante suyo uno de los retos más grandes de su carrera. Por fin lograba estar en un equipo muy competitivo y aspirante al anillo. Lejos de achicarse, el jugador español rindió de forma muy similar a su rendimiento en Memphis, con el que se había ganado el estatus de jugador franquicia. Pau siguió promediando más de 18 puntos por partido y se convirtió en la segunda vertiente ofensiva de Phil Jackson, además de ser la pieza clave que los Lakers necesitaban para dar un salto de calidad en su rendimiento competitivo.

Parecía un equipo muy completo para sumar un anillo, pero al frente tenían otro hecho para lo mismo. En 2008, los Celtics contaban con un Big Three impresionante, y que más tarde serían adorados y admirados por los aficionados bostonianos. Paul Pierce, Kevin Garnett y Ray Allen confeccionaban una plantilla de ensueño a la que además se sumaba un joven Rajon Rondo en un dulce momento de forma.

Paul Pierce (34) Ray Allen (20) y Kevin Garnett (5) en un partido de los Celtics. Fuente: Toronto Star

El decimoséptimo título Celtic

La franquicia de Boston tenía factor cancha como recompensa a su increíble temporada regular y lo supieron aprovechar. Los dos primeros partidos, que se disputaron en el TD Garden (cancha Celtic) fueron para el conjunto de Massachusetts, con resultados de 88-98 y 102-108.

Las series se trasladaron a Los Angeles para disputar el tercer, cuarto y quinto partido, y el equipo angelino debía ganar al menos dos encuentros si no quería tener medio título perdido, pues el sexto y séptimo enfrentamiento se disputaban en territorio Celtic.

El equipo californiano cumplió en el primer encuentro, pues se llevó la victoria por 81-87 con un Kobe Bryant con 36 puntos liderando a su equipo. Pero en el segundo enfrentamiento en la ciudad angelina, los Lakers cayeron como locales 97-91. Intentarian remontar un 3-1, (resultado que jamás se había remontado en unas Finales) ganando el quinto partido 98-103. Pero otra vez el factor cancha haría acto de presencia para favorecer a los Celtics, mejores clasificados en la temporada regular. El equipo de Boston dio un golpe encima de la mesa para rematar aquel anillo tan ansiado desde los 80’s, ganaron el sexto partido 92-131, toda una paliza ante el que sería el segundo mejor equipo del mundo.

Los Celtics de Pierce y Doc Rivers celebran el anillo conseguido en 2008. Fuente: Finals Basket

De esa manera, Boston lograba su decimoséptimo anillo de campeón, el equipo más laureado de la historia. Paul Pierce se convertía en leyenda después de lograr el MVP de las Finales con sus números (21.1 puntos, 4.5 rebotes y 6.3 asistencias por partido). Pero además de lucir títulos, la franquicia de Massachusetts podía fardar de haberle ganado 9 finales a los Lakers de 11 veces que se habían visto las caras para disputarse el anillo.

2009: turno de los Lakers

Los Lakers siguieron viento en popa, la dupla Kobe y Pau acaparaba la atención mediática y el equipo angelino volvió a ser primero de la Conferencia Oeste por tercer año consecutivo. La franquicia de Boston quedó segunda en la Conferencia Oeste, pero con solo una diferencia de 3 victorias por debajo de los Lakers.

Parecía que en 2009 los caminos de ambas plantillas podrían cruzarse de nuevo en el mayor escenario del mundo del basket, pero unos indomables Orlando Magic se colaron en las Finales tras vencer a Boston en el séptimo partido de las semifinales de la Conferencia Este y tras llevarse por delante a los Cleveland Cavaliers de LeBron James, el equipo con mejor récord de la liga esa temporada.

Pero los Magic no fueron rivales para los Lakers y estos les endosaron un 4-1 para lograr el decimoquinto anillo de la franquicia, el primero de Pau Gasol y el cuarto de Kobe Bryant, quién además se llevó su primer galardón como MVP de las Finales.

Kobe Bryant celebra su cuarto anillo y su primer MVP de las Finales. Fuente: The Spokeman-Review

Temporada 2009-10: Súmmum

En la temporada 2009-10 no parecía que se volviera a dar la situación de un Celtics-Lakers en la final. El equipo californiano se había alzado como el mejor equipo de la Conferencia Oeste en la temporada regular por cuarta vez consecutiva, pero los de Boston habían sido cuartos y parecía complicado que se colaran en las Finales.

Pero los Celtics despertaron en playoff, tras ganar 4-1 a los Miami Heat se enfrentaron a los Cavaliers, que otra vez volvían a ser el equipo con mejor récord de la liga y con un LeBron MVP de la temporada regular. Pero a Boston no le importó ni el buen momento de forma del equipo de Cleveland ni el factor cancha y los eliminaron por 4-2. Mientras los Lakers avanzaban con paso firme en su conferencia, los Celtics tenían que verse las caras con un viejo conocido para ser campeones del Este. Ante ellos tenían a unos Orlando Magic imbatidos en playoff. Pero Boston siguió empeñado en su misión y se quitó al equipo de Florida de encima con otro 4-2 pese a tener el factor cancha en contra.

Y fue así, como, en un año en que parecía que no se iba a dar unas Finales con las dos franquicias más grandes del mundo, se dieron unas de las Finales más emocionantes e históricas que la NBA hubiera presenciado. Boston Celtics vs Los Angeles Lakers de nuevo, esta vez con factor cancha a favor de los de California.

Unas Finales con aroma a venganza

La tensión se palpaba en el ambiente y las ganas que se tenían entre los dos equipos se veía desde lejos, claro que ambos equipos sólo tenían una cosa en la cabeza: el anillo. Los Lakers eran ligeramente optimistas, pues tenían factor cancha y habían demostrado ser algo más competitivos en la temporada regular que los de verde, que habían logrado 7 victorias menos.

Además, en las tres series que habían disputado de playoff, sólo habían perdido 4 partidos, y habían eliminado a los Thunder, los Jazz y los Suns con relativa facilidad. Sin embargo, el buen juego de Boston en los playoff y el estado de forma en el que llegaban hacían dudar a todos los que pretendían dárselas de favoritos.

Para ser la decimosegunda vez que se daban unas finales con rivales idénticos, estas tenían un componente que las hacía muy atractivas y estimulantes: la venganza. Los Lakers podían no solamente ganar un nuevo título y hacer un back-to-back, sino que podían vengarse de los Celtics por arrebatarles el título en 2008. Por otra parte, Boston podía distanciarse en la pelea particular de títulos logrados por ambas franquicias y aumentar su positivo récord sobre los Lakers en las Finales de la NBA.

Empieza el juego

Balón al aire y el marcador corriendo, empezaron una serie de partidos que podrían cambiar la historia reciente de la liga, empezaba el súmmum de una enemistad. El primer partido se lo llevaron los Lakers, pero el segundo fue para el conjunto de Paul Pierce. El tercer, cuarto y quinto partido iban a ser en Boston, así que los Lakers deberían andar con mucho cuidado si no querían perder otro anillo frente a los Celtics.

Kobe Bryant (24) y Paul Pierce (34) en un partido de las Finales. Fuente: SB Nation

El equipo angelino respondió de gran manera, pues ganó el tercer enfrentamiento tras una gran actuación defensiva. Pero Boston no iba a permitir volver a perder en su querido TD Garden y volvió a empatar la eliminatoria a 2. En el quinto partido, los Lakers tenían una oportunidad de oro para dar un paso decisivo hacia el campeonato. Si ganaban, se ponían 3-2 y contaban con dos partidos en su cancha para poder rematar la faena. Sin embargo, el equipo de Boston se impuso por 6 puntos pese a las actuaciones de Kobe Bryant y Pau Gasol.

El equipo angelino estaba en una situación muy parecida a la del 2008. Esta vez, eso sí, contaba con factor cancha a favor, y tal vez sentir el calor y la energía de sus fans era lo que necesitaban para imponerse, de una vez por todas, al conjunto Celtic. Los Lakers lograron forzar el séptimo partido en un enfrentamiento muy completo en el que solo dejaron sumar 67 puntos a su rival. Con el resultado de 67-89 ambos equipos se plantaban en el último partido de la temporada, que prometía ser el más emocionante de los últimos años.

El apogeo de una rivalidad

El séptimo partido de las Finales de 2010 puede considerarse cómo el apogeo de la rivalidad Celtics-Lakers. Fue uno de los partidos más vistos de la historia del baloncesto, y con una proyección mediática sin precedentes. Las dos franquicias más famosas, en las Finales, en un séptimo partido, en el Staples Center y tan sólo dos años después de su último enfrentamiento en las Finales.

Los angelinos querían cobrarse su venganza en su campo, en su casa, mientras Boston podría consagrarse campeón en el campo del mayor rival, dando un golpe en la mesa en el debate sobre cuál es la mejor franquicia.

El séptimo partido estuvo muy disputado desde principio a fin. Boston empezó mejor, con un primer cuarto favorable 23-14. Pero los Lakers se iban a recomponer y a sacar su espíritu competitivo. El conjunto angelino llegó a recortar distancias durante el segundo y el tercer cuarto, pero pese a ello, llegaban con una desventaja de 4 puntos en el último período.

Ese último cuarto fue la locura del Staples, y unos inmensos Lakers conseguían remontar un partido que llevaron cuesta abajo la mayor parte del tiempo, logrando ganar por tan solo 4 puntos: 79-83, resultado para enmarcar por todos los aficionados angelinos, que no sólo lograban vengarse por lo ocurrido en 2008, sino por todos esos séptimos partidos que los californianos cayeron ante los de Massachusetts en los 60 y también en el 1984. Los últimos minutos del séptimo partido dejaron inmortalizados algunos de los momentos más icónicos de la historia reciente de la NBA: el ambiente de la cancha, el oro y púrpura contra el verde celtic, Phil Jackson dando indicaciones a sus jugadores, los famosos a pie de pista…

Pau Gasol celebra, junto al resto de la plantilla y los fans, el anillo de 2010. Fuente: Pinterest

El partido más icónico

Fue en ese partido en el que Kobe y Pau se consagraron como una de las mejores duplas que los Lakers habían tenido. Pau Gasol hizo las mejores Finales de su vida, promediando más de 18 puntos y 10 rebotes por partido, además de ser el jugador angelino que más tiempo estuvo en la cancha en esa serie a 7 partidos (41’9 minutos). Kobe Bryant, por su parte, volvía a ser nombrado MVP de las Finales después de varios partidos liderando a su equipo. Sus 10 puntos en el último cuarto fueron claves para alzarse con el título y llevar a cavo su dulce venganza sobre los Celtics.

También cabe mencionar favorablemente a Dereck Fisher, que estuvo presente en distintos momentos cruciales de las Finales, y a Metta World Peace, también un jugador muy importante en todos los partidos. El séptimo encuentro nos brindó, entre otras muchas imágenes, una especialmente mítica con Kobe de protagonista, sujetando el balón, con la gorra de campeón y bañado en confeti oro y púrpura.

Kobe Bryant celebra su quinto anillo con los aficionados. Fuente: AS Baloncesto

El duelo sigue

Con ese anillo, Los Angeles Lakers ganaban su decimosexto campeonato de la NBA y se colocaban a 1 de su máximo rival. Con el anillo de 2020, la franquicia angelina empató a trofeos con los de Boston, igualando una balanza que no parece decantarse por ninguno de los dos. Después de más de 50 años, ambos equipos siguen compitiendo por ver quién de los dos coge la batuta de la mejor liga de baloncesto del mundo.

Han protagonizado los mejores duelos, han contado con los mejores jugadores y han sido los mejores rivales. Pero esas ganas, esa enemistad y ese ímpetu por superarse el uno al otro sigue intacto entre los jugadores y, sobre todo, en los aficionados de un bando y del otro, porque aunque la NBA es impredecible y súper competitiva (a veces hasta caótica) nunca se sabe cuando los caminos de estos dos legendarios equipos puede volver a cruzarse.

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