Uno de los mejores jugadores franceses de la historia, que fue clave para levantar el Mundial del 98 con su gol de oro

Hoy hablamos sobre Laurent Blanc. El que ahora es entrenador del Al-Rayyan de Catar fue un futbolista de lo más importante para el fútbol francés, de esa generación que logró ganar el doblete de selecciones. Mundial y Eurocopa que hicieron a Francia uno de los combinados más temidos de finales de siglo XX y principios del XXI. No solo eso, con pasado por el Barcelona, el Inter y el Manchester United, será recordado por su carisma y sus azañas.

Los comienzos de Laurent

El joven Laurent debutó con el Montpellier en 1983. Durante sus inicios, Laurent destacaba por ser un jugador polivalente y muy técnico. Jugó de mediocentro ofensivo con el equipo francés y en 1987, lograba alcanzar el ascenso a Ligue 1. Además, podía jugar tanto como lateral como de extremo, y finalmente, por recomendación de su técnico Michel Mézy en 1990, pasó a ser central. De hecho, tenía un físico y un temperamento ideales para esa posición.

Con el equipo de La Paillade coincidió con Cantona y Valderrama y consiguió su primer título. Levantaban la Copa de Francia de 1990 tras ganar 2-1 al Racing de París gracias a los goles del mismo Laurent y de Kader Ferhaoui. El técnico Mézy había llegado para sustituir a Aimé Jacquet, quién no logró conseguir buenos resultados, pero una temporada después se marchaba, y Laurent no tardaría en seguir su camino.

Laurent se consolida

Llamaba el Nápoles a la puerta de Laurent Blanc, y decidiría irse a Italia. El central francés no solo destacaba por su gran capacidad física y defensiva, sino por ser un auténtico goleador. En sus últimas tres temporadas marcó más de 12 goles, aunque eso sí, durante su temporada en el equipo, pero con el cuadro Azzurri no logró aclimatarse pese a anotar 6 tantos, y regresó a Francia. Nimes seria su próximo destino.

Fuente: France Football

Tras su paso por tierras napolitanas, llegaba al Nimes, y un año después fichaba por el Saint Etienne, donde empezaríamos a ver al gran Laurent Blanc. Con Les Verts estuvo dos temporadas, y allí se confirmó, sobretodo en la segunda, donde marcó trece goles. Eso sí, el equipo no atravesaba un buen momento y se salvó de descender ya que no se le permitió el ascenso al Marsella por sus problemas económicos. Viendo su nivel, Guy Roux, técnico del Auxerre, le convenció para que se uniera al equipo, y pese a las lesiones, logró el doblete de Copa y Liga.

Rumbo a Barcelona

Los grandes equipos europeos se interesaron en Laurent Blanc, y fue el Barça el equipo que consiguió llevárselo para la temporada 96/97. Uno de los factores principales fue la presencia de Johan Cruyff al banquillo, pero justamente antes de su llegada, fue despedido y sustituido por Bobby Robson. Comienzo amargo para Laurent en un club donde llegó lastrado por los problemas físicos y donde no consiguió consolidarse. En cuanto a títulos fue un año donde el cuadro blaugrana se alzó con la Supercopa, la Recopa y la Copa del Rey, pero Laurent, insatisfecho, decidió marcharse y prepararse de cara al Mundial de 1998.

Fuente: A la contra

Líder del Marsella y el Mundial del 98

Para la nueva temporada, llegaba al Marsella para convertirse en líder. El equipo, falto de confianza, acabó en cuarta posición en su primer año, con un espectacular Laurent. Se ganó el apodo de “Le President”, llegando con muy buenas sensaciones al Mundial. Con el combinado francés, Laurent había sido criticado años anteriores por no clasificar a la Copa del Mundo, pero en esa ocasión, siendo anfitriones, no desaprovecharon la oportunidad.

Francia, llegaba con uno de sus mejores equipos de la historia. El equipo logró levantar el título, sobreponiéndose a la presión, tras ganar a Brasil. El mismo Laurent fue clave en ese torneo, marcando el único gol de oro en la historia de los Mundiales en un partido ante Chile, aunque eso sí, no participó en la final. Fue expulsado en semifinales ante Croacia por una agresión a Salven Bilic, quien exageró. Eso sí, dejó imágenes muy recordadas besando la calva de su portero Fabien Barthez, algo que hacía en los inicios de cada partido en modo ritual.

Fuente: Foot01.com

Después de esa hazaña, Laurent Blanc volvía a Marsella, aunque lo hizo quedándose a nada de dos títulos. El equipo, consolidado, quedó subcampeón de liga a tan solo un punto del Burdeos, y además perdió ante el Parma en la final de la Copa de la UEFA por 3-0. Tras sus dos años, volvería a Italia, esta vez fichando por el Inter de Milán, donde cuajó dos buenas temporadas siendo elegido como el mejor del equipo.

La Eurocopa y el Manchester United

Laurent Blanc llevaba casi dos décadas de fútbol, pero todavía le faltaba un poco para colgar las botas. Primero de todo lograría otro título con su Selección. Los Bleus se alzaban con la Eurocopa tras ganar en la final a Italia, en un torneo donde la línea defensiva Thuram, Laurent, Desailly y Lizarazu se convirtió en histórica, y es que con ellos Francia nunca perdió un partido. Eso sí, tras ser campeones de Europa, Laurent se retiraba como jugador internacional.

Fuente: Manchester United

En cuanto a su carrera, Laurent Blanc pondría rumbo a Inglaterra. Sir Alex Ferguson le llevaba siguiendo desde 1996, y finalmente, para la temporada 2001/2002 fichaba por el Manchester United. Llegaba al equipo con 35 años para sustituir el hueco que dejaba en la zaga Jaap Stam. En ese primer año fue criticado por su mal inicio, pero finalmente el equipo mejoró, aunque no logró alcanzar al campeón de liga, el Arsenal, eso sí, en la temporada siguiente, y su última como futbolista, el Manchester United levantaba el trofeo de la Premier League.

Un final feliz para Laurent Blanc. El jugador empezaría una carrera como técnico posteriormente, dirigiendo a Girondins, PSG y la Selección Francesa. Pero más allá de eso, y de que quizá en España se le recuerde por su mal paso por el Barça, después de ver lo que logró en su país natal, queda claro que es un futbolista para la historia.

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