Nadal se impone a Tsisipas tras tres horas y media en un duelo de Súperhombres y una oda al Tenis en una final irrepetible, con la que Nadal gana su doceavo título

A Rafael Nadal le da igual el escenario, el rival y la ocasión. Jugaba el manacorí por ganar su duodécimo entorchado y lo disputaba como si fuese el primer título de su carrera. Su hambre es insaciable, como la de un juvenil. En eso se asemeja mucho a Cristiano Ronaldo. Nunca habrá otro igual a él. Ganar en cualquier pista está bien, pero si ya ganás en un que encima lleva tu nombre…

Lo de Tsisipas ha sido de locos también, un jugador mucho más maduro que el de aquella final de 2018 en la que sucumbió también contra Rafa y también en Barcelona en la final más corta de la historia. En cuanto mentalidad Rafa y Stefanos son muy parecidos. Parecen en la lona y de repente deplegan sus alas para renacer de las cenizas cuales Aves Fénix. En general, partido de mucho nivel.

Pista Central del RCTB que se llama Rafael nadal. Fuente: La web del Tenis

Primer Set

Empezaba la gran final con Nadal sacando e imponiéndose en el primer juego. No obstante, Tsisipas, supo aprovechar sus habilidades tenísticas, rompiéndole una vez el servicio a Rafa y ganando dos juegos en blanco para ponerse 1-3 a favor. El heleno le ha dado la vuelta a la tortilla contra todo pronóstico, mandando el mensaje de que la final sería mucho más disputado de lo que se podía pensar a priori.

Tras un juego ganado por Rafa, el Griego ha contestado magníficamente y se ha puesto 4-2, en lo que ya era una gran renta. llegado este punto, cualquier deportista normal se hubiese venido abajo y más viendo que te han remontado la renta inicial, pero es que el mallorquín no es normal, nunca lo ha sido y esa es su mejor cualidad. Se podría decir que ha sido entonces cuando por fin ha entrado en el partido y ha empezado a desplegar su mejor tenis.

Tsitsipas recibió una merecida ovación del público barcelonés al final del partido. Disputó una de las mejores finales que se recuerdan ante un mito como Nadal.
Tsisipas celebra un punto en la final. Fuente: getty

Todo empieza, cuando el español le rompe el servicio al ateniense a pesar de que este, sólo había sufrido una rotura de ‘break’ en todo el torneo, y pone las tablas en el marcador (4-4). Poco a poco iba recuperando confianza y volvía a ser el Rafa de las grandes citas. 5-4 tras ir perdiendo por dos juegos de diferencia. Este había sido por el momento el mejor juego del partido pues el balear, lo había iniciado 15-40. Así pues volvía a mandar de nuevo tras ir a remolque prácticamente todo la primera manga. Iba abajo, pero no se sentía incómodo, él, confiaba en sus posibilidades como siempre.

Y evidentemente, el último envite del primer set no defraudó, había empezado con una doble falta del griego- la primera que cometía en el partido y el cambio de raqueta. Como cuando eras pequeño y te pensabas que por llevar unas botas de marca correrías más que tu compañero. Nadal terminó imponiéndose por 6-4, segunda rotura de servicio mediante.

Segundo Set: de babero y palomitas

Si el primer set ya había sido trepidante este segundo, no defraudaría en absoluto, es más, sería incluso más épico que este primero.

Empezaría y se desarrollaría calcado al anterior: Nadal ganando el juego inicial, a pesar de empezar cometiendo su tercera doble falta del partido. Tras el ‘trampantojo’ de Tsisipas, que parecia desorientado, habiendo encajado mal el golpe, nada más lejos de la realidad, nuevamente, le daría la vuelta a la tortilla y 1-3. A pesar de los grandes golpes de Rafa, el heleno, con su juego profundo y sus subidas a la red consigue ir poco a poco ganando terreno y demostrando porque ganó Montecarlo.

Por si fuera poco, la réplica también fue idéntica a la de la manga original: otra vez 5-4. Con la excepción de que esta vez el griego con pinta de Björn Borg- cinta en la cabeza y melena castaña prominente- ponía las tablas: 5-5. y Merece la pena recrearse un poco más en este último intercambio, ya que el veterano de 34 años, estaba a tan solo 1 pelota del Matchball: 40:15. Pero por algo los griegos inventaron el Estoicismo y el jóven de 22 años dio fe de ello, consigue ganarle 4 puntos consecutivos y empatar la contienda. El aguante del griego estaba siendo simplemente admirable, digno del mejor Nadal.

Montaje con los dos tenistas. Fuente: Marca

Rafa también es estoico, lo ha sido toda su vida, aunque sea español. Y lo ha demostrado en el ‘punto de la verdad’ cuando parecía derrotado por que perdía 0-40. 5 puntos seguidos y 6-5 para él. Pero bendito el que decidió que los sets se tenían que ganar por dos de diferencia y es que Tsisipas, se repuso, otro que también está hecho de otra pasta y que tiene una fuerza de voluntad envidiable. 6-6. Esto no estaba acabado ni mucho menos. Había sido un set de babero, puesto que en varios golpes era para que a los espectadores se les cayera la baba y de palomitas, como cuando ves una gran película. Pero esto era real y se terminaría en el Tie-Break

El Tie-Break

El desempate siguió la misma línea que todo el encuentro: empezaba ganando el español y remontada del griego, que ya le había ganado el anterior Tie- Break que había disputado con él en el Open de Australia. Esta vez el resultado sería el mismo: 6-8. Hasta en esto fueron al límite. Nadie atisbaba que estuviesen en un Torneo ATP 500, visto el nivel de ambos sobre la arcilla, donde Nadal es el rey. El griego le había conseguido destronar en esta segunda manga.

Tercer Set: Fuegos artificiales y el duodécimo de Nadal

El partido ya estaba siendo maravilloso y parecía difícil de superar lo visto hasta el momento, pero la batalla final no defraudó, fue un auténtico duelo de colosos, el discípulo, aprendiendo a hacer las mejores esculturas, como su maestro, en este caso, el manacorí.

El guion de esta tercera manga fue totalmente opuesto a lo de antaño, mucho más igualado a lo largo de todo el set. Ninguno de los dos se descolgó más de 1 juego respecto al otro. 1-1, 1-2, 2-2, 2-3, 3-3 y así sucesivamente hasta el 4-5, cuando se produjo el punto de inflexión. El tenista que vestía de rojo, también había tenido 2 pelotas de partido, pero Nadal zanjaba el tema con una cortada con efecto a la que Tsisipas no podía responder. 5-5 y el final se suponía asfixiante, trepidante y con grandes dosis de adrenalina. 6-5: Un juego de locos. 7-5 y victoria de Rafael Nadal, para alzarse con decimosegundo entorchado.

Nadal lo ha conseguido en la pista que lleva su nombre y la ha honrado con creces, una pista de tenis en Barcelona se queda hasta corta visto lo visto, porque es que el tenista español nos ha acostumbrado a que lo extraordinario sea rutinario.

Stefanos fue un dignísimo rival. Seguro que conseguirá encabezar el ranquin de la ATP en un futuro muy próximo y promete ser el relevo del español en su escenario fetiche, la tierra batida. De momento, a pesar de la edad, nadie consigue toser a Rafa en este torneo, que por algo es quien es. La nueva generación tendrá que esperar.

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